«NO ES MAS LIMPIO EL QUE MAS LIMPIA, SINO EL QUE MENOS ENSUCIA».

El talón de Aquiles de cualquier encargado de edificación, es conseguir que todos los gremios que pasen por una vivienda en construcción, la dejen limpia al finalizar sus trabajos.

Lo normal en una obra, se generan multitud de escombros, los cuales son reconducidos a grandes contenedores, que empresas especializadas recogen con camiones. Pero el camino a recorrer, hasta llegar a ese punto, puede ser bastante escabroso.

Creedme, este tema de la limpieza, me tiene física y mentalmente agotado, posiblemente por las continuas discusiones con operarios y encargados de subcontratas, para que realicen su trabajo correctamente, tal y como tienen firmados en sus contratos.

Por regla general, cada subcontrata, en sus partidas de ejecución, lleva incluida, la limpieza. Algunas, lo olvidan fácilmente, hasta el punto de creerse que no está incluida en su contrato.

Antes de continuar, quiero dejar claro, que no todas las subcontratas son iguales. Posiblemente el porcentaje de las que no limpian sea mayor, pero hay otras que da gusto verlas trabajar, y como dejan la vivienda cuando salen.

Al final intentó siempre trabajar de la misma manera, de forma sencilla y concisa.

Mi primer contacto con los trabajadores, ya sean del pladur, fontanería o cualquier otra oficio, es enseñarle la vivienda y diseñar el trabajo que van a tener que realizar. Desde el primer instante, intento dejarles claro, que la limpieza es fundamental para mi, y para el buen desarrollo de su trabajo y el de sus compañeros, con el fin de evitar accidentes.

Hasta este instante, todo es correcto, y con muy buenas expectativas, por ambas partes. También deciros, que nadie, hasta ahora, en este primer contacto, me ha dado calabazas en la limpieza de su trabajo.

Mi segundo paso, es dejarles hacer su trabajo. Suelo merodear a su alrededor, el tiempo que otros trabajos me lo permiten, con el fin de comprobar si es correcta la ejecución.

También, como encargado persistente, y que repito las cosas hasta la saciedad, les dejo caer mi coletilla final de cada conversación, » Acordaros cuando terminéis, que quiero la vivienda limpia como os la encontrasteis«.

Las respuestas son de lo más variopintas, desde » No se preocupe maestro, que esto se lo dejo yo, como los chorros del oro«, hasta » Encargado, todavía nadie me ha llamado la atención, por dejar una vivienda sucia«.

Al principio estas frases te dan confianza, y seguridad. Pero nada más lejos de la realidad, ¡ Aquí no limpia nadie al terminar!, os lo aseguro.

En este preciso momento mi paciencia, como la de muchos de nosotros, empieza a acabarse, y debo actuar cuanto antes, para que no se convierta en un proceso enquistado.

El procedimiento que se sigue es relativamente sencillo. Se basa en la notificación por escrito, a la subcontrata, por parte del jefe de obra, en la cual se les comunica que transcurridas 48 horas desde el recibo de la presente, si no se han subsanado los problemas de limpieza de sus trabajos, pendientes desde hace días e incluso meses,procederemos a efectuar la limpieza con nuestros propios medios, haciéndose cargo de los gastos generados por estos trabajos, la subcontrata en cuestión.

Ante tal advertencia, que no amenaza, ya que se les da un plazo bastante amplio para que reaccionen, algunas empresas actúan de inmediato, pero otras no.

Lo más importante es conseguir nuestro objetivo, que no es otro que disponer de una vivienda limpia para que puedan entrar a trabajar otros trabajadores, sin asumir riesgos de accidentes.

De ahí, ahora comprenderás, el título de mi artículo. La moraleja es muy simple, si durante tu trabajo, intentas ser curioso y ordenado, la limpieza al finalizar no será un problema, sino un punto a favor en tu casillero.

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