Esta semana pasada, tuve la oportunidad de leer un interesante post, de un Jefe de Grupo de una importante Constructora, en el cual , acuñaba el termino nómada a los profesionales de la construcción. Tal adjetivo, lo basaba en la pérdida de un encargado de obra y un jefe de obra, en la última semana, tras haber aceptado ambos, la propuesta de otra empresa, con una mejora en la calidad de vida de ambos. En el final de dicho post, nos hacia una pregunta a todos, solicitandonos soluciones a este hecho tan incipiente en la actualidad en la construccion.

Este tema lo conozco muy bien, porque durante mi vida profesional, he tenido la oportunidad de tomar varias decisiones de este indole.

CRUCE DE CAMINOS

En nuestra carrera profesional, nos gusta afrontar nuevos retos, vivir nuevas experiencias y sobre todo tener calidad de vida, dentro de lo que nuestro trabajo nos lo permite.

Pero también es cierto, que estos propósitos utópicos, muchas veces se persiguen, pero en pocas ocasiones se consiguen. Por eso me he decidido a escribir sobre este tema tan a la orden del dia. El hecho de cambiar de empresa, de manera repentina, solo tiene una excusa, una oferta foránea con mejores condiciones. De manera inmediata nos convertimos en una figura marcada,  a partir de ese momento , o somos nómadas o somos mercenarios. La duda queda sembrada y nos preguntamos si seremos lo uno o lo otro, y es por eso, que la mejor manera de decantarnos es definiendo ambos concepto.

Los nómadas, son aquellas comunidades o personas que se trasladan de un lugar a otro, en vez de establecerse permanentemente en un lugar. Por el contrario, un mercenario, es aquella persona que trabaja o actúa a cambio de dinero o de un beneficio personal, y sin motivaciones políticas, filosóficas, ideológicas o religiosas.

 

Después de estas dos definiciones, lo tengo muy claro, me defino como un mercenario de la construcción, cuyos principales argumentos para un cambio siempre han sido:

Las mejoras en las condiciones económicas.

El acercamiento al ámbito familiar.

Pertenecer a una empresa puntera en el mundo de la construcción.

Y por último, los retos profesionales.

MERCENARIOS

ARGUMENTOS

MIEDOS

Enfrentarse a los desconocido, siempre nos produce miedos, pero también, puede producir entusiasmo y motivación.

zona de confort

Estamos aconstumbrados a vivir en una zona de confort, sin riesgos y arropados por la monotonia diaria. A veces es importante romper con esas barrera y enfrentarse a nuevos retos.

valia

Tener que demostrar de nuevo, nuestra valia, experiencia y conocimientos, a veces se convierte en una pesada losa, pero de igual manera debes aprender a que siempre tendrás que demostrar tu valía y conocimientos.

Cuando a tu puerta llama una empresa haciéndote una oferta de trabajo, mejorando tus condiciones actuales,  hacen , para empezar, que te sientas valorado, y a continuación, algo dentro de ti, se mueve, y te invade la duda y la incertidumbre. Tomar una decisión de cambio en poco días, no es fácil, y mas si tu vida futura, depende de un Si o un No.

Armado de valor, superados los argumentos, y con la decisión tomada, debes enfrentarte a tu jefe, y notificarle que quieres abandonar la empresa, porque has recibido una oferta de trabajo, con mejores condiciones. Suele ser un momento duro, y dura lo que dura un suspiro. Una vez has comunicado tu intención, solo cabe esperar.

Ningún jefe, si aprecia tu valía, le hará ninguna gracia que lo abandones, o mejor dicho, que lo dejes tirado. Para él, tu despedida, supone un futuro problema de búsqueda y de nuevas enseñanzas a tu sustituto. Ante esta situación, siempre existen dos posibles opciones: La primera, seria que tu jefe te deseara buena suerte y buen viaje en tu nueva aventura, con lo cual, quedas libre, y certifica lo que tu ya sabias o te temías, que no te estaban valorando lo suficiente, y por lo tanto tu marcha es menos dolorosa de lo que te podías imaginar en un principio.

La segunda, y la que nunca recomiendo escoger, es que tu jefe te haga una contraoferta a la que has recibido, por parte de la otra empresa, y quiera que te quedes. En ese momento es un halago para ti, o un desahogo para tu jefe, si lo aceptas, pero cometerias un grave error. Cuando uno a tomado la decisión de irse, debe seguir adelante, nunca mirar atrás. Aceptar la contraoferta, supone que tu jefe ya conoce tu forma de actuar y que en cualquier momento, puedes volver a dejarlo tirado, y seguramente, la próxima vez, no seas tu quien tome la iniciativa.

Por eso mi recomendación, es siempre, si has tomado la decisión de irte, vete, se valiente, y afronta las responsabilidades, de empezar un nuevo camino.

SOLUCIONES: CLAUSULA DE RESCISION

Analizando todo lo comentado hasta el momento, para las empresas, muchas veces suponemos un grave problema. La huida de trabajadores de una empresa a otra, en años de bonanza en la construcción, resulta bastante frustrante y,  conlleva muchas complicaciones. La búsqueda de soluciones, en este tema, puede resultar muy difícil, ya que no las hay, pero sí que se pueden adoptar medidas para reducir la evasión de trabajadores dentro de una empresa.

Los trabajadores de cualquier ámbito profesional, siempre buscamos mejorar. Si realizamos un símil futbolístico, no es lo mismo jugar en un equipo de primera división, que en uno de segunda. No es lo mismo ganar X euros que ganar X+3 euros, y es por ello, que nunca nos cerramos en banda, a escuchar nuevas ofertas.

Yo creo que una buena solución, sería las mejoras en las condiciones de los contratos, ya que los contratos que normalmente firmamos son por obra, lo cual no nos ofrece ninguna seguridad laboral ni estabilidad emocional, ya que nuestro trabajo, muchas veces puede pender de una decisión o de un contratiempo.

Y una segunda solución, que aunque pueda parecer descabellada, me parece interesante, son las cláusulas de rescisión, como hacen los club de fútbol, utilizando este un método para blindar a sus estrellas, y mejores jugadores.

¿ Porque no, una constructora, puede blindar a la élite de su plantilla, para evitar su posible fuga?. Sería tan sencillo, como a la hora de firmar tu contrato, la empresa te pusiera una cláusula de rescisión, acorde a tu salario y consecuentemente, al aceptar esta propuesta, tus condiciones mejoren. Con esta solución, las dos partes, ganarían, tu por tus mejora en las condiciones de contrato y la empresa porque estaría tranquila, al saber que si decides abandonarla, tendrias que abonar dicha clausula de rescisión.

En nuestro caso, y a nuestro nivel, seria una opción muy válida, porque nos lo pensariamos muy mucho, antes de tomar una decisión de fuga y las empresas que tuvieran la intención de contratarnos, sabrían que tendría que abonar dicha cláusula si quieren contratarnos como  trabajadores.

Para finalizar, una reflexión, » Valentía no es la ausencia de miedo, sino la fortaleza de seguir adelante a pesar del miedo».

 

 

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