TE ACUERDAS QUE TE DIJE...

La memoria de un encargado tiene un límite, como el de todos los profesionales, pero a veces la sobrecargamos demasiado. Estoy seguro que la frase: » Te acuerdas, que te dije…»,  te la habrán dicho infinidad de veces, o incluso, tu mismo la habrás repetido hasta la saciedad a tus trabajadores o compañeros. El motivo por el cual, he querido hablar de estas 5 palabras, es por el significado intrínseco en su comprensión.  La capacidad de asimilar información a lo largo de una jornada laboral, cuando cada «X» tiempo, recibes una remesa de información nueva, es muy difícil de asimilar, a no ser que la anotes en un cuaderno o diario de obra.

la clave

LA MEMORIA

El almacenamiento de información en nuestro cerebro, se puede quedar retenido en una de las tres memorias existentes: La memoria sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. Trabajando en la obra, estamos constantemente recibiendo información nueva, que a veces nos llega de palabra, otras por imágenes y una tercera opción por medios informáticos.

Me centraré en cómo recibimos la información los encargados de obra, y cómo la gestionamos o por lo menos lo intentamos.

 

Foto de Luis Quintero en Pexels

COMO RECIBIMOS LA INFORMACIÓN

En el transcurso de nuestras largas  jornadas laborales, recibimos cantidad de información, de todo tipo, y desde cualquier ámbito. Por regla general, la procedencia de la misma viene de mano de nuestro jefe de obra o jefe de producción, en forma de planos, llamadas telefónicas u órdenes directas. También recibimos información de las subcontratas, las cuales son la mayoría de veces preguntas y dudas a resolver.

Hace años tuve la oportunidad y la suerte,  de participar en varios concursos de la televisión, como el «Tiempo es Oro» o el «Trivial» ,y hago mención a este hecho, porque muchas veces trabajando me siento como antaño, como un concursante de la tele, intentando resolver infinidad de preguntas, que se supone que debo ser conocedor de sus respuestas. Pero, nada más lejos de la realidad, soy humano y por desgracia no tengo la suerte de saberlo todo.

Algunas tienen respuestas, otras no, pero todas caen al mismo pozo, al nuestro, al del encargado de obra. Tengo muy claro que este, es nuestro trabajo, pero también es cierto, que en la mayoría de las veces nos vemos abrumados.

Para conseguir que entiendas lo que quiero explicarte, te pondré un ejemplo claro. Imaginate que son las 7.30 A.M,  de una soleada y bonita mañana, y acabas de aterrizar en la obra.  A las 7,50 A.M  ya tienes a unas 15 personas delante de la puerta de tu oficina esperandote para asignarles sus tajos. A las 8,00 AM, te suena el teléfono, es Antonio el electricista, que necesita que le proporciones información de una vivienda, para empezar a trabajar. Al mismo tiempo en tu móvil , la pantalla se vuelve a iluminar, y en ella aparece, el nombre de  Juan el fontanero, en llamada en espera.

Nada más colgar al primero, llamas al segundo para saber qué es lo que quiere. Mientras estás hablando, se planta frente a ti el chofer de la ferretería, armado de albarán y bolígrafo en mano, y a lo lejos ves un camión de material  que quiere descargar su mercancía y espera tus órdenes. Y entre toda esa maraña de información y presión, aparece tu jefe , intentando explicarte algún cambio en los premarcos de las ventanas,  de la planta sexta, o dándote pautas para llevar a cabo la colocación de los muebles de cocina.

Son las 8,15 AM y todavía no me han dejado moverme de la puerta de mi caseta, y a lo lejos ya oigo voces y aspavientos de brazos. Solucionadas, todos estas circunstancias, doy mis primeros pasos para encaminarme al centro de la obra, pero vuelve a sonar el móvil, es el herrero que necesita una plataforma elevadora, para empezar a trabajar. Son las 8,30 AM de la mañana, y me detengo por un instante, y mis pensamientos me hablan diciéndome, » Si has empezado así el día, espera lo siguiente».

¿Crees que la información que mi jefe me acaba de transmitir, la puedo retener en mi memoria, con el estrés, con el que he comenzado el dia?. Yo creo que no, es totalmente imposible, pero ten por seguro, que en un par de semanas, si no has hecho algo que te dijo o se ha ejecutado mal, te dira: » Te acuerdas que te dije…».

planos

LA CAPACIDAD DE NUESTRO CEREBRO

Nuestro cerebro tiene un billón de neuronas, y cada una de ellas forma mil conexiones con otras, de manera que pueden trabajar en varias memorias al mismo tiempo. Si midiéramos la capacidad de nuestro cerebro, podríamos decir que se acerca a 2,5 petabytes (un millón de gigabytes), es decir lo equivalente a 300 años en programas de televisión.  Seguro que como a mi, algunas palabras como » petabytes» a veces nos pillan descolocado, por eso quiero hacer un paréntesis en este articulo, para que nos quede claro las capacidades de almacenamiento que podemos encontrar.

  • 1 Byte = 8 bits
  • 1 MegaByte = 1024 Bytes
  • 1000 MegaBytes = 1 GigaBytes
  • 1000 Gigabytes = 1 Terabyte
  • 1000 Terabytes = 1 Petabyte
  • 1000 Petabytes = 1 Exabyte
  • 1000 Exabytes = 1 Zettabyte
  • 1000 Zettabytes = 1 Yottabyte
  • 1000 Yottabytes = 1 Bronobyte
  • 1000 Bronobytes = 1 Geopbyte

Volviendo al tema de lo que te comentaba, el retener una información que te viene de forma repentina y cuyo hilo conductor, es la palabra, es muy difícil bajo el estrés que soportamos, recordarla pasados unos minutos. Reconozco, que con la edad, y en mi caso en particular, me centro más en unas cosas que en otras, como la organización de los trabajos, la provisión de material o resolver los problemas de las subcontratas.

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MIS FIELES ALIADOS

Por eso, tengo a mis fieles amigos, mi Libreta y mi Bolígrafo. Estos dos compañeros inseparables de mi, que van donde vaya yo, y si  por desgracia, los dejo olvidados en cualquier rincón, lo sufro como si perdiera el móvil. Son mis aliados, y gracias a ellos, puedo recordar, muchas de las cosas, que por el camino me dejan caer tanto jefes como trabajadores. Estoy escribiendo este articulo, después de un dia bastante duro, para mi , ya que la cuenta atrás ha comenzado, y espero haber sido objetivo.

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REFLEXION

La conclusión a la que quiero llegar y por tanto mi consejo final, es el siguiente: Siempre es mejor recibir las órdenes por escrito que de palabra. Las palabras se las lleva el viento y los escritos perduran al paso de tiempo. Por eso, intenta siempre recibir la información por email o por documentos escritos, planos o detalles de ejecución, donde poder apoyarte para hacer tu trabajo bien. Y en segundo lugar, confía en ti mismo y en tus anotaciones de obra, todo lo que escribas, hasta el más mínimo detalle, dentro de tres semanas puede ser tu salvación de justificar un trabajo o defender una posición.

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