EL QUE A BUEN ÁRBOL SE ARRIMA,BUENA SOMBRA LE COBIJA.

En multitud de ocasiones he podido escuchar, a jefes de obra decir, que gracias al tándem profesional que forman junto a su encargado, la labor de sacar adelante su proyecto, le ha resulta más fácil. Ciertamente, asi es, pero ¿cuales son las claves?, para llegar a este punto, es decir, que ambos, trabajen como un equipo.

En el inicio de un proyecto, la constructora, y en su representación, el gerente o delegado de grupo, conforman el equipo que para ellos es el más idóneo, compuesto por un jefe de obra y un encargado, que serán los responsables de su ejecución.

Por mi experiencia, pocas veces, ninguno de los dos protagonistas, tienen la oportunidad de elegirse uno al otro, lo cual ya de por sí, será un hándicap, para ambos. Se van a unir, profesionalmente, dos personas, que en la mayoría de las veces, ni se conocen, y están avocados a entenderse, si o si, y no hay otra opción.

La empresa dispone de 4 opciones para elegir su equipo , y son:

  • Jefe de Obra con experiencia y Encargado con experiencia.
  • Jefe de Obra con experiencia y Encargado sin experiencia.
  • Jefe de Obra sin experiencia y Encargado con experiencia.
  • Jefe de Obra sin experiencia y Encargado sin experiencia.
Jefe de Obra / Encargado

La cuarta opción, directamente, la descartaremos, porque ninguna empresa, hoy en dia, se arriesgaría a formar tal equipo de trabajo.

La tercera, suele darse en obra de pequeña envergadura, donde no se requiere mucha responsabilidad y el jefe de obra puede ir conociendo la profesión al lado de un encargado experimentado.

La segunda, puede darse el caso, pero pocos jefes de obra, son partidarios de tener un encargado sin experiencia, ya que desde un principio, la desconfianza estaría latente.

Y la primera opción, y la que habitualmente se produce, es de la que os voy a hablar a continuación, en la cual los dos, tienen una cierta experiencia acumulada, lo que a priori, da seguridad a la constructora, a la hora de llevar a cabo la ejecución de los trabajos.

La primera reunión, entre el jefe de obra y el encargado, que normalmente suele ser en la caseta de obra, entre ambos, es importante. Ya son muchos estos primeros encuentros, con jefes de obra de todo tipo, en los que he tenido que participar, y a la conclusión que he llegado, como encargado de obra, es que debemos tener tres trazas muy presentes, y son: la humildad, el respeto y la aptitud.

La humildad, no vale de nada tus 25 años de experiencia, y todo lo que tu puedas comunicarle a tu nuevo jefe de obra. Debes volver a demostrar tu capacidad de trabajo y valía, y en un charla de 30 minutos es imposible hacerlo. Por ello, siempre la modestia debe imperar en tus palabras, porque ya tendrás tiempo de demostrarlo sobre el terreno.

El respeto, debe existir desde el principio, hasta el final, teniendo siempre claro, que el jefe de obra, es una jerarquía superior a la tuya. Este talante debe ser recíproco, por ambas partes, para que la relación funcione como las piezas y engranajes de un reloj suizo.

Y por último la aptitud, la cual llevamos impresa, en nuestro Currículum Vitae, que certifica nuestra labor durante muchos años. La palabra aptitud viene del latin » aptus», que significa » capaz para«, y nosotros tenemos que demostrar, en pocas palabras, a nuestro futuro jefe de obra, que somos el candidato perfecto para la labor que se nos encomienda, y que estamos dispuestos a darlo todo por sacar el proyecto adelante.

Estas tres facultades: la humildad, el respeto y la aptitud, nunca debe desaparecer de tu mente, si lo que quieres, es triunfar en tu trabajo como parte de un equipo sólido.

Soy conocedor, que el tiempo y el contacto directo, entre ambos, durante tantas horas al dia, y la tensión intrínseca de nuestro trabajo, en algún momento pueden crear una cortina de desconfianza, que puede llevar a confusiones y malos entendidos. Pero si realmente, la profesionalidad y la experiencia es lo que impera, esos momentos, se quedarán en hechos aislados.

Por fin la clave de todo, y para mi la más importante, en esta relación profesional, la CONFIANZA. Esta dependerá del futuro, en la medida que este futuro depende de la acción del otro. Ambos deben conseguir la seguridad firme en el otro, suspendiendo así la incertidumbre temporal inicial, y que se conseguirá gracias a nuestras acciones futuras.

Una plena confianza, será el puente de unión entre ambos y que solidificará un trabajo próspero y saludable. Sin confianza, no hay equipo, y sin equipo no hay obra.

Debemos ser conscientes, que nuestro trabajo es muy duro, y estamos sometidos a mucho estrés. La exigencia es máxima a diario y el agotamiento puede ser un factor importante en la relación entre ambos.

Claro está, que nuestra empresa nos ha puesto a trabajar conjuntamente, confiando en nuestro valía profesional y grado de responsabilidad, y es por ello, que debemos corresponder con nuestro esfuerzo y seriedad, para conseguir los objetivos que nos han sido marcados.

Para finalizar el articulo, decir que no siempre tiene porque funcionar, dicho tandem. A veces dos personas con fuertes temperamentos , pueden colisionar y no poder trabajar juntos. En ese caso, es importante, buscar soluciones, por el bien del proyecto.

Click to rate this post!
[Total: 0 Average: 0]