EL PENDRIVE DE LA NAVIDAD

El pendrive de la Navidad, de un encargado de obra, es ese lápiz de memoria, que guarda nuestros recuerdos navideños. Cada año, al entrar en el mes de Diciembre, lo recuperamos de nuestro cajón, conectándolo, de nuevo a nuestro puerto USB, situado en nuestro cerebro. Al abrirlo, huele a recuerdos junto a grandes compañeros, sabe a abrazos y toca nuestra sensibilidad. Cada uno de nosotros tenemos un pendrive diferente, no hay dos iguales, y eso es lo que los hace especiales y selectivos, ya que somos los únicos que poseemos las claves para abrirlos.En mi caso, mi primer pendrive, me duro hasta hace unos 10 años. Poseía una gran capacidad de almacenaje,   y estaba lleno de recuerdos navideños inolvidables, con todo tipo de detalles. Al abrir sus carpetas, organizadas aleatoriamente, mi memoria recuperaba imágenes sorprendentes. Me venían a la cabeza almuerzos en días próximos a la Nochebuena, compartiendo mesa, mantel y conversación, de gran calibre emocional, que me hacían sentir feliz, junto a todos los que formábamos el equipo. Sentía el compañerismo y la amistad, que nos unía durante todo el año, y todo lo demás no importaba.

Recuerdos que me vienen a la memoria, como una buena comida, donde al calor de las brasas, degustabamos todo tipo de carnes y embutidos, compartiendo risas y anécdotas, y donde el reloj corría que se las pelaba. Recuerdos donde compartiamos regalos y detalles entre nosotros y no teniamos reparo en darnos abrazos con cualquiera. Creo que eramos personas, teniamos un nombre y nuestro trabajo era reconocido, tanto por los de arriba, como por los de abajo.

Pero desde hace 10 años, con la crisis, perdi mi pendrive, y me vi en la obligación de recurrir a uno de menor capacidad. Era el momento de ser selectivo, la madurez, el acontecer de la vida y todos los obstaculos que tuve que vencer, casi me hacen olvidar todos esos buenos momentos. Por suerte, todavia guardo instantes de mi primera memoria flash, y que aunque su conservación no ha sido la deseada, perduran en el tiempo.

equipo

TUS COMPAÑEROS

  Mi vida profesional, en estos últimos años, en cierto modo, bastante nómada, por diferentes empresas, ciudades y países, no me ha permitido echar raíces.  No me arrepiento de ello, en absoluto, ya que por el contrario he podido crecer profesionalmente en mi trabajo y ser valorado, pero si que he tenido que dejar muchas sentimientos abandonados, y entre ellos, el espíritu navideño de antaño.

Me gustaría agradecer publicamente en esta Navidad , a todos esos Jefes, de las empresas que he tenido la oportunidad de trabajar,  que  me llamaban por mi nombre y apellidos, que se preocuparon, en su momento,por mis necesidades y que confiaron en mí y en mi trabajo. Reconozco, que el papel de  «Jefe Supremo», no es facil, y mas si tienes a tu cargo a mucha gente, pero como todo en la vida, es cuestión de querer y de ponerse. La sensación, que produce en un empleado que en una cena o comida de Navidad, el » Jefe » le llame por su nombre y le pregunte por su trabajo, sus hijos o por su familia, es increíble, y probablemente se le devolverá el esfuerzo multiplicado por cinco, ya que hará sentir a su empleado, importante por unos instantes. Por desgracia, esta forma de actuar hoy en dia, es bastante difícil, por todas las circunstancias que rodean a las empresas y a los empresarios.

Si consigues arrancar un apretón de manos y una sonrisa, de la persona más importante de la empresa, ya te puedes dar por satisfecho, abras conseguido un contacto visual de segundos y una sonrisa de compromiso, y eso si estas en el sitio adecuado y en el instante justo, porque si en ese momento has decidido ir a saludar a un compañero de otra mesa, olvídate, perdistes tu oportunidad. 

En estas fechas, tan señaladas, en mi trabajo, que como ya sabes, es la obra, intento estar más atento a los trabajadores, preguntarles cómo tienen pensadas sus celebraciones y comparto minutos de amistad y compañerismo. A todos nos gusta que nos escuchen y hacer participes, en cierto modo, de nuestras alegrías a las personas que nos rodean.

Todo esto no quiero decir que dependamos de estos hechos, para seguir nuestro camino profesional con entusiasmo y fervor, pero son detalles como estos, los que te hacen distinguir unas navidades de otras, los que te hacen valorar las cualidades humanas de las personas que gracias a ellos, puedes seguir trabajando en lo que te gusta. 

Las navidades que guardo en mi pendrive profesional, pertenecen más al pasado que al presente, lo cual en cierto modo me entristece, pero al mismo tiempo, me hace apreciar más los pequeños detalles, el cariño de la gente que me rodea y su entusiasmo.

Por último, felicitarte las fiestas navideñas, que disfrutes de estos dias tan especiales, junto a tu familia, amigos y compañeros, y sobre todo, guárdalo todo en tu pendrive, que eso es lo que vas a tener siempre para ti, y nadie te lo va a poder arrebatar nunca.

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